¿Qué tal? Supongo que mejor después de haber pasado la gota fría…
Aquí los días siguen siendo fabulosos, aunque parece que al empezar octubre ya llega el frio. Es casi obligado coger una chaqueta para ponerte al pasar por las sombras o cuando empieza a anochecer.
Todo continua genial, clases cuando toca y viviendo la vida Erasmus enganchando una fiesta tras otra.
Aquí los días siguen siendo fabulosos, aunque parece que al empezar octubre ya llega el frio. Es casi obligado coger una chaqueta para ponerte al pasar por las sombras o cuando empieza a anochecer.
Todo continua genial, clases cuando toca y viviendo la vida Erasmus enganchando una fiesta tras otra.
Esta semana he caído malo 2 días en los que apenas he podido comer nada, parece ser que un virus ronda por la escuela haciendo mella en la gran mayoría. Fui a decírselo a Klára, pues el martes no estaba en condiciones de estar 4 horas sentado sin poder salir al baño corriendo, y su respuesta fue de lo mejor que he oído nunca… ¡¡¡Que tenía que beber un vaso y medio de Palinka todos los días!!! Increíble borrachilla… Para el que no lo sepa el Palinka es una bebida alcohólica típica de aquí, con una graduación muy alta aunque muy rica. Puede ser de muchos sabores diferentes dependiendo de la fruta con la que la maceren.
La semana que viene volveré a ver Grado II y ya os comentaré que tal la clase, pues esta semana apenas he podido estar allí para verla, y en cuanto metodología, mi queridísima Edina estará a pocos días de dar a luz y ya me han buscado una sustituta. Se llama Mrs. Erzsebet BOROS y la verdad que me da un poquitín de miedo el cambio. Ya os contaré el sábado que viene.
Explicando el título del capítulo de hoy, resulta que hay una ciudad algo lejos de aquí que se llama Debrecen (allí hay unos cuantos Erasmus más) y que por supuesto tiene su correspondiente equipo de fútbol. Se ve que jugando la previa se consiguieron colar en la Champions y al no tener un campo grande en condiciones, pues tienen que venir a jugar aquí a Budapest. Nosotros, como no nos gusta el futbol, pues allí que nos vamos. Estuvimos un rato en la puerta y cuando tuvimos la oportunidad, compramos entradas de reventa a 3000 forints por una entrada de 5500. ¡¡Un partido de champions por tan solo 10 euros y poco!! Una locura, esperemos tener la misma suerte cuando venga el Liverpool. Como no, cuando no eres de ningún equipo, te toca ir con el local, no sea que los de al lado tengan ganas de marcha y… asique a cantar los canticos del Debrecen y a quejarse del árbitro como ellos.
Poco a poco voy dejando de pagar novatadas. La última creo que fue el desencadenante de que el martes estuviera malo. El sábado por la noche, después de salir y volver a conocer historias para no dormir (algún día en privado os las tendré que contar porque son dignas de un culebrón, eso sí, un culebrón picante), llegó la hora de volver a casa, y como siempre, buscas el autobús correspondiente que te devuelva a tu calentito hogar. Resulta que el 907 y el 973 acaban de pasar y hasta un buen rato no vuelven, por lo que miras el listado y… ¡Sorpresa! El 908 para en Róna út que es donde bajo, llega en un minuto y me subo rumbo casa. ¿Rumbo a casa? Imaginaos una gran avenida llamada Róna, pues yo vivo en una punta y el bus me dejo en la otra, en un barrio donde no había nadie, nada, ni transporte público. Claro, como no conozco el lugar ni las distancias, pues me puse a andar y estuve 28 minutos andando, con una camiseta de manga larga fina y un frio que calaba hasta los huesos. Finalmente necesite otros 20 minutos en casa para entrar en calor.
Por suerte para mi, el domingo ideamos un plan de lo más apetecible. Ahora es el momento en que os pongo los dientes largos, asique los más débiles a las tentaciones, que se abstengan de leer este párrafo. Por primera vez fuimos a las termas, un lugar precioso lleno de piscinas a un sinfín de temperaturas diferentes (cubiertas y descubiertas), un piscina con corriente de agua en círculos en la que te metías y comenzabas a girar como en una lavadora, chorros de masaje, jacuzzi, saunas desde los 50 a los 80 grados, baños turcos… y todo con aguas termales. Las decoraciones te hacían sentir en un palacio, techos con grabados, relieves, columnas en las piscinas, esculturas blancas con angelitos… insuperable, y todo el día (hasta las 22:oo) por el módico precio de 3000 forints. ¡¡Ahora es cuando empezamos a entender por qué narices tenemos todos camas tan duras!! Si es que luego van todos allí a relajarse y curarse. La verdad que entramos todos con una juerga impresionante y salimos para meternos directamente a la cama (cosa que por supuesto no hicimos). En fin, que tenemos que probar el resto de termas, pero en esta seguro que repetiremos en invierno ya que nos han dicho que es una maravilla estar dentro del agua mientras la nieve te va cubriendo la cabeza de blanco. Tratad de imaginarlo… mmmmmm.
Como siempre digo, y no me cansaré de hacerlo, seguimos haciendo turismo y constantemente aparecen rincones inigualables. Hemos estado en la Ciudadela, Bastión de los pescadores, Isla Margarita y “el tren de los niños chicos” (así le hemos llamado). Es un tren que te adentra en los bosques de Buda y te acerca al que hemos considerado el punto más alto de todo Budapest. Allí hay un torreón al que se puede subir y contemplar a un lado Budapest, y al otro montañas verdes hasta que te alcance la vista.
Ah, que el tren se llama así porque lo dirigen todo niños. Desde la venta del billete, las gestiones económicas, la dirección del tren, los revisores, los trabajadores de cada estación que salen a despedir al tren con un saludo militar, y todos muy bien uniformados. Es digno de ver, aunque es un poco caro para lo que en realidad es, un tren.
Ups, es domingo, siento no haber escrito ayer pero un fue un día muy largo de turismo, fiesta y resopón. Supongo que me quedarán mil cosas que contar, pero tampoco se puede contar todo en unas breves líneas. Tengo ganas de veros y contároslas en persona o si alguno decide venir, pues que las disfrute conmigo. Ahora me voy que tenemos una comida típica turca con sus cocineras Erasmus autóctonas.
Un millón de besos y que sepáis aun os espero por Skype.
Deseo que os vaya a todos mucho mejor que a mí, ya que yo estoy de fábula.
Cuidaos mucho. Os quiero
¡-Ig szombat!
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El Bastión de los Pescadores...estoy enamorado de ese edificio.
ResponderEliminarY no descubras tanta cosa que luego no nos da tiempo para verlo todo y nos quedaremos con las ganas ò_ó